Los insecticidas piretroides alteran el comportamiento de las abejas de la miel

Los insecticidas piretroides alteran el comportamiento de las abejas de la miel

29 de mayo de 2015

Según un nuevo estudio publicado en la revista Chemosphere, ciertos insecticidas comunes a los huertos de EE.UU. parecen hacer que las abejas de la miel estén sustancialmente menos ocupadas - y no, no son neonicotinoides.

El estudio sugiere que la exposición a dosis subletales de insecticidas conocidos como piretroides puede reducir el movimiento de las abejas de la miel y la interacción social.

Los autores encontraron que las abejas de la miel tratadas con dosis moderadas y altas de un piretroide llamado esfenvalerato se movieron 61 y 71 por ciento menos, respectivamente, que las abejas no tratadas en un lapso de 24 horas. Las abejas expuestas a altas dosis de esfenvalerato y su primo la permetrina también pasaron 43 y 67 por ciento menos tiempo interactuando con sus vecinas. Los investigadores reunieron datos sobre las abejas de la miel grabándolas en vídeo y rastreando su comportamiento a través de un programa de software.

Pero por qué, uno podría preguntarse, alguien expondría a las abejas a los pesticidas y luego se sorprendería de que de alguna manera fueran afectadas negativamente?

"Creo que la cuestión no es que nos sorprenda que pueda haber efectos, pero ¿cuál es la relación dosis-respuesta?" dijo Bob Wright, un entomólogo de investigación y extensión de la UNL. "Mirar los efectos subletales como el comportamiento es un área relativamente menos estudiada que los efectos tóxicos directos, y usar grabaciones de video para analizar el comportamiento es una técnica relativamente nueva para mirar esto para los insectos."

Aunque los legisladores han puesto límites al uso de piretroides, el Servicio Nacional de Estadísticas Agrícolas ha reportado que los insecticidas se aplican a través de aproximadamente un millón de acres de huertas en los Estados Unidos. Los cultivadores colocan regularmente colonias de abejas en estos huertos, donde la polinización mejora el rendimiento y la calidad de los cultivos, desde almendras y cerezas hasta melocotones y peras.

Aunque advirtió que el estudio se realizó bajo condiciones de laboratorio, la autora principal Erin Ingram dijo que los cambios de comportamiento similares a los encontrados por el equipo de UNL tendrían consecuencias significativas si se manifestaran en entornos naturales.

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